lunes, 27 de mayo de 2019

Cuento número 52: Vístete una sonrisa en los días grises.

Sale el sol, excepto en mi ventana.
El mundo dibuja sonrisas, excepto en mi cara.
Hay días que sería mejor seguir soñando.
Pero hay que salir de la cama.

Así que te levantas, te arreglas para verte tú más bonita, o para ver más bonita la vida.
Te maquillas una enorme sonrisa, aunque sea sólo para contagiarla y no la sientas.
Te pones la chaqueta y coges las llaves.
Sin ganas, pero sales a la calle.

Sonríes a todo el que te mira, nunca sabes si ése esfuerzo les alegrará el día. Puede que tu sonrisa sea pintada, pero igual consigues que otros la dibujen en su cara.
Porque incluso sin ganas, el mundo se merece una cara amable.
Porque no sabes si los demás también se sentirán mal. No sabes si ellos también tienen un mal día, así que aunque no tengas ganas... les regalas una sonrisa.

Porque puede que no tengas ganas, pero aún sin ganas...sonríes con la cabeza alta.
El mundo hoy para ti no tiene sol, pero tal vez tu sonrisa haga que brille el sol en el día gris de otra persona.
Porque sabes que es un mal día, que se acabará en cuánto te metas en la cama.
Mañana será otro día y tal vez sea real tu sonrisa y puedas contagiar mucha más alegría.
Pero si no... si sigue el día gris, volverás a areglarte y a pintar una sonrisa.
No cuesta nada alegrarle a los demás un poco el día.


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