lunes, 27 de mayo de 2019

Cuento número 3004:. Fragmento. (Cuentos para no dormir)

#CuentosParaNoDormir


Fragmento: 3004

Se dice que la noche hace que todo lo que sientes aumente exponencialmente.
Notas más el frío, la ausencia, la soledad...
Ella acababa de darse cuenta de que era así.
Miró a sus espaldas.
La cama estaba fría, pero el olor seguía allí. Se aferró a la almohada anhelando la presencia que desprendía aquél olor.
Las cosas habían cambiado mucho en tan sólo unas horas.
Su cuerpo le había dado un ultimátum. Y su mente había dado un cambio radical.
Ya no le daba vueltas a la cabeza, por mucho que ella sintiera que había hecho todo lo posible, y que la había pifiado; ya no le iba a dar vueltas.
Por mucho que uno haga, no puede cambiar el transcurso de las cosas.
Pero le echaba de menos, éso no lo podía negar.
Y aunque no podía hacer nada, se aferró a la almohada, soñando que seguía allí, a su lado, desprendiendo aquél embriagador aroma.
Y en lugar de llorar y arrepentirse, sonrió.
Sonrió porque había dado todo lo posible, y porque sabía que ahora aún podría dar más.
Sonrió, porque si volvía podría volver a olerle; y si no... Ella había amado y dado con todo su corazón.
Y sonrió, porque aún podía soñar envuelta en aquella fragancia.
Sonrió, porque aún sola, ya nada podía con ella.

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