domingo, 21 de abril de 2024

Carta número: 22424 - Poco se habla

 Poco se habla de lo complicado que es mantener cierto nivel de planes con los amigos alrededor de la treintena.

Todos tienen horarios diferentes de trabajos. Rutinas distintas, estilos de vida varios.

Algunos, ya son padres. Otros siguen viviendo en el instituto, cómo si los años no hubieran pasado. Y unos pocos, están en tierra de nadie.

Mientras unos viven entre cenas , fiestas y viajes; otros viven haciendo malabares para llevar a sus hijos a sus actividades. Y los últimos...Sin hijos, pero con responsabilidades. Sin ganas de fiestas locas, pero con ganas de planes. 


Poco se comenta lo difícil que es mantener el poder verse cuándo algunos se van a trabajar lejos, cuándo otros se mudan a otro lugar.

Cuándo las conversaciones telefónicas ya parecen escasear.

Cuándo necesitas quedar con alguien por la tarde a desconectar... Y tus amigos de siempre... No pueden quedar.


¿Y cómo se hacen amigos nuevos entonces? Con responsabilidades y estilo de vida parecido al tuyo.

Con ganas de ir a la playa, de noches de juegos de mesa, viajes... ¿Cómo conoces gente con la que sí puedas verte y hacer ésos planes?

Con la edad, ya no es igual de fácil hacer amigos.

Ya no es tan sencillo confiar en otras personas, tienes tu círculo de confianza hecho (por muy poco que los veas). Ya no es tan sencillo conocer gente nueva con la que puedas conectar. Ni si quiera hay medios fáciles por los que poder interactuar (por favor no me mencionéis aplicaciones dónde se busca de todo menos amistad). 

Así que a tus amigos de siempre, tienes complicado verlos... Pero más complicado lo tienes para hacer amigos nuevos.


Quieres conocer gente, pero no sabes cómo.

Quieres ver a los de siempre, pero normalmente ni si quiera podéis veros todos.


Así nos encontramos en la encrucijada, de querer conocer gente nueva para ver si todavía quedan personas con las que encajas. Pero a ésta edad, las cosas son complicadas. Así que, te conformas y te acabas quedando en casa preguntándote: "¿Entonces cómo se hacen nuevos amigos a ésta edad?"

Carta sin número: La despedida que se quedó en la garganta.

Duele ver, que una persona llegue a llamarte "hermana" y luego simplemente se olvide de ti.

Duele ver que has estado en malas, en peores, hasta cuándo te ha dejado sola.

Duele ver que has secado lágrimas, provocado sonrisas en días grises... Y que nada de éso ha tenido ningún tipo de valor.

No entiendo cómo, después de todo lo que tú pasaste; lo sola que te sentiste, lo abandonada que te sentías... Me lo hicieras tú a mí.

Yo me quedé para cuidarte, para hacerte ver que jamás ibas a quedarte sola mientras yo estuviera. Que podría ser tu hombro para llorar y la espalda contra la que partirte de risa.

Me quedé. 

Me quedé pese a que, antes de que todos te dejasen sola, tú me hubieras abandonado a mí.

Me quedé, pese a que cuándo nadie te decía que te iban a hacer daño y yo sí, tú te enfadaste conmigo.

Me quedé pese a que me decías cosas que me hacían sentir mala por sólo poder sacar un día a la semana de tiempo.

Me quedé pese a que jamás curaste las heridas que hiciste.

Me quedé, incluso cuándo llevabas meses dónde ya me habías abandonado.

Incluso traté de recuperar lo que teníamos. Por aquello que tanto luché. Porque sabes qué? Yo sí te quería.

Te lo dije, llorando.

Te expliqué cómo me sentaba pasar de que me dijeras que te tenía abandonada cuándo mi trabajo y mi vida personal solo me dejaban dedicarte una tarde a la semana. Pero me esforzaba para poder darte ésa tarde. Y tú seguías diciéndome que te abandonaba.

Sin embargo... Tú si me dejaste en el abandono.

Tú te fuiste durante un año. Pese a que yo seguía esforzándome porque no te fueras del todo.

Encontraste pareja, sus amigos se hicieron los tuyos 

Y ahí te diste cuenta que, de nuevo, ya no me necesitabas.

Y éso era genial. Me sentía feliz por ti 

Hasta que vi que me abandonabas.

Sólo me quisiste mientras no tenías nada.

En cuánto tuviste otras personas... Yo fui olvidada.

Tus amigos te dejaron sola, yo te incluí en mis amistades.

Pero tú encontraste nuevos amigos, nueva pareja... Y decidiste que tú no ibas a incluirme, preferiste abandonarme.

No tuviste la decencia ni de darme explicaciones. Es más, me manipulaste para que yo fuera a hablar contigo antes de venir a hacerlo tú.

Metiste a los demás en la conversación.

Hiciste de todo por no reconocer el daño que habías provocado.

Preferiste huir que dar la cara.

Lo que fuimos... No vale para ti ni el mínimo respeto que yo pensaba.

Nunca te importó nada de lo que fuimos. Porque para ti, no fuimos nada.