Si pensabas que iba a echarte de menos... Te equivocaste.
No puedo decir que te he olvidado, pero puedo decir que no te necesito, no te echo de menos.
Por fin puedo pasar una tarde sin miedo a abrir la boca, sin miedo a sonreír.
Puedo hablar con quién quiera y decir lo que quiera.
Puedo hacer lo que quiera. Sin controles, sin miedo.
Porque aunque un día pensé que la soledad era la jaula,hoy me doy cuenta de que no hay mayor libertad que quererse y preocuparse primero por uno mismo.
Hoy por fin puedo decir que soy libre, que puedo volver a sonreír.
No hay comentarios:
Publicar un comentario