Las pesadillas tienen nombre, tienen cara.
Los miedos tienen razones, tienen motivos.
Las letras sólo son el desahogo de pensamientos que aún están vivos,encerrados en alguna parte de nosotros mismos.
Son la ruta de escape para la vorágine que azota nuestra mente.
Son el orden que necesitamos para llegar a buen puerto.
Son el amparo que necesitamos cuándo estamos perdidos.
Porque las pesadillas se acaban cambiando por sueños aunque sigan teniendo nombre y cara.
Porque los miedos se superan, aunque sigan estando presentes las razones y motivos.
Y para éso sirven nuestras palabras para ayudarnos a lograrlo por nosotros mismos.
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