jueves, 5 de septiembre de 2019

Cuento número 84: Un deseo egoísta

"Y entonces cerró los ojos, y bajo la fugaz y tenue luz de aquella estrella veloz, pidió un deseo.
Fue egoísta, fue sólo para sí.
Pero necesitaba volver a ser egoísta, así que antes de sumergirse de nuevo en la negrura con la marcha de aquél cuerpo celeste, cerró los ojos con más fuerza.
Entonces él rodeó su cintura desde su espalda, y cómo si los astros lo hubieran preparado, la apretó contra sí y le susurró al oído 'te abrazaré tan fuerte que no te soltaré nunca'.
Y ella se dejó abrazar con los ojos aún cerrados.
Se dejó caer rendida ante su propio deseo. "

#UnDeseoEgoista

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Cuento número 333, deseos.

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#N.

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