sábado, 14 de septiembre de 2019

Cuento número Final: Al final, aprendes.

Y al final, de todo aprendes.
Aprendes quién sí, quién no, y quién nunca más.
Aprendes a valorar el tiempo que te dedican, los pequeños gestos. Ésos mensajes de preocupación, ésas confidencias. Ésos buenos días y ésos "avísame de que has llegado bien".
Aprendes que hay gente que ni si quiera sabe valorarlo. Que todo lo que le has regalado no ha sido suficiente, y que ni si quiera le ha valido para nada.
Aprendes a no malgastar tu tiempo con ésa clase de gente; ya que, al fin y al cabo, son ellos quiénes salen perdiendo. Te pierden.
Porque tú si valoras ésos detalles, ésos mensajes, ésa media hora al teléfono y ésas escapadas de una hora para ir a la terraza de un bar a criticar y reírte de todo.
Tú si estás si te necesitan,sin pedir a cambio nada. Porque en cualquier relación de tu vida no se pide, se regala.
Así que al final aprendes, a base de palos. De lágrimas, de arrepentimiento, de daños.
Al final, te recompones con una lección nueva : no todos a los que tú decides darles algo merecen la pena.
Hay gente que nunca va a valorar nada de lo que haces por ellos, que nunca están satisfechos.
Pero es su problema, son ellos los que están realmente incompletos, los que nunca serán felices porque jamás lo tendrán todo.
Así que al final aprendes a quién regalarle tus momentos, tus gestos. Al final aprendes quién los valora, quién los guarda y quién te regala los suyos a cambio.
Y al final, sonríes otra vez.
Porque quién quiere estar lo demuestra. Porque si alguien la caga y se arrepiente lo arregla.
Porque quién quiere está y ése es el que cuenta.


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Último cuento.

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#N.

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