A veces hay momentos dónde necesitamos que nos recuerden cómo sonreír.
Pero ésas veces debemos recordar que somos nosotros mismos quiénes debemos enseñarnos a sonreír.
Debemos subir la cabeza, abrir los ojos hasta que brillen más que una estrella y sin que haga falta motivo, sonreír cómo si fuera el día más feliz que hemos vivido.
La alegría atrae alegría.
Contagiáte a ti mismo.
Contagia al resto.
Regala sonrisas, régalate sonrisas.
Y busca, en cada instante algo bonito que te haga sonreír.
Cada instante tiene algo particularmente hermoso, y si te fijas bien, verás que al final la sonrisa sale sola.
Así que vive, mira, aprende, sonríe! .
No hay comentarios:
Publicar un comentario