Silencio a mi alrededor, bullicio incontrolable en mi cabeza.
La ventana abierta, la corriente entra, y un nudo en mi garganta me asfixia y me quema.
Quiero respirar, pero no puedo.
Mi cuerpo no obedece, y no reacciona mi cerebro.
Me oigo pensar ésto, en medio de la avalancha de pensamientos malos, y sin embargo no soy capaz de tomar las riendas de mi propia consciencia y de mi propio cuerpo.
Noto cómo me empieza a faltar el aire en los pulmones llenándose sólo de miedo y agobio.
Noto la quemazón de la falta de oxígeno y, sin embargo, tiemblo de frío.
No puedo dejar de llorar, estoy siendo presa del pánico que me produce mi cuerpo, mis propios pensamientos.
Mis pensamientos se enredan en mi cabeza, se lanzan sobre mí cómo si quisieran volverme loca, verme muerta.
Mi cuerpo sigue sin reaccionar.
Me asfixio.
Sigue todo en silencio, no soy consciente de lo que hay a mi alrededor.
Voy notando cómo mis ojos se dejan envolver por la niebla de mi cerebro, apagándolo todo.
Sé que me voy a desmayar, y sé que no puedo hacer nada.
Me agobio.
Quiero gritar, respirar, adueñarme de mis pensamientos y mi cuerpo.
Quiero controlar el pánico, la mente, la respiración.
Pero mi cerebro no responde, tampoco lo hace mi cuerpo.
Y, de repente, nada.
Negro. Vacío. Sin aire.
Y, al final, en el oscuro vacío de la asfixia me rindo. Me caigo, me desmayo.
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Cuento número 00000000000 , vacío.
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#LadyWriter
#N.
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