Y entonces se dió cuenta, el amor de su vida ya había tenido el propio amor de su vida.
Y no era ella.
Ya había habido otra a la que llamaba especial, y ella jamás podría ocupar su lugar cómo, para ella,nadie podría sustituirle a él.
No pudo llorar,al fin y al cabo él ya no podía estar con el amor de su vida... Pero tampoco podía dejar de preguntarse qué pasaría si pudieran estar juntos.
La tristeza y la duda empezaron a abrazarla cómo un fino manto de niebla, y ella.. se dejó envolver.
Ya nada era seguro, ni si quiera él.
Ya nadie podría protegerle de las curvas y baches.
Ya no había airbag.
Ahora sólo había tristeza.
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Cuento sin salida
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#N.
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