jueves, 5 de septiembre de 2019

Carta número 10: Nadie dijo nada.

<<Llevaban tiempo sin verse, no demasiado, pero si el suficiente para que los nervios del reencuentro se convirtieran en deseo.
Hacía tiempo que ya no tenían derecho a echarse de menos, a quererse. Ya hacía tiempo que su historia había tenido un punto y final y, sin embargo, el sudor que ambos transpiraban contenía el anhelo de rozar sus pieles entre besos y caricias.
Ella, a penas de forma audible, susurró “te echaba de menos”.
Él  jamás reconocería que pensaba lo mismo. Su boca siempre soltaba una excusa, pero sus caricias buscaban hasta el más mínimo indicio de un escalofrío que pudiera acabar en un apasionado beso; demostrando que su anhelo podía llegar a ser incluso mayor que el de ella.
Se acariciaron en silencio. Su respiración era entrecortada, y se podría oler el perfume del deseo entre las sábanas.
Nadie dijo nada, no hacía falta.
En el fondo los dos sabían que uno le pertenecía al otro, siempre había sido así, pero nunca había sido el momento.
Y ahora, había demasiado miedo, demasiado dolor, demasiado silencio, demasiado faltaba por decir aún…Ella tenía miedo a que su corazón se rompiese de nuevo, él a decir lo que el suyo ocultaba.
Y así, entre caricias que demostraban, besos que callaban y miradas que en el fondo sabían…nadie dijo nada. Nadie dio el anhelado paso.
Y así, por cobardía, otra vez sus besos se quedaban en un simple reencuentro.
Ninguno se atrevió, y una vez más se pasó otra oportunidad; una vez más el no poner las cartas sobre la mesa hizo que ambos perdieran.>>


#N.

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