A veces, damos demasiadas cosas por hecho.
Dejamos estar las cosas que nos importan pensando que ya tendremos tiempo de hacerlas.
Pensamos que total, van a estar ahí.
Pero todo tiene un tiempo. Una fecha de caducidad.
Absolutamente todo.
Las oportunidades, las cosas, los animales, las personas...
Todo tiene su tiempo, su lugar en el mundo.
Todo tiene su momento.
Y a veces, lo desaprovechamos demasiado.
A veces, no nos damos cuenta hasta que lo hemos perdido.
Y es entonces cuándo toca seguir adelante.
Un poco más sabio, sí... Pero mucho más vacío.
Toca curar heridas que dejaran enormes cicatrices.
Toca respirar con un nudo en la garganta.
Toca sonreír sin ganas.
Pero sobre todo toca esforzarse.
Toca luchar.
Toca volar.
Toca darse cuenta que la vida es corta, los momentos escasos y nosotros efímeros.
Toca aprovechar los segundos, la vida y sobre todo las personas.
Toca decir lo que sientes, lo que piensas, lo que quieres.
Toca vivir sin miedo. Sabiendo que todo acaba, pero que el camino es lo que ahora estás haciendo.
Toca dejar huellas. Toca crear recuerdos.
Toca hacer sentir orgullosos a los que ya no pueden hacerlo.
Toca crecer. Toca sonreír de verdad. Toca decir "te quiero".
Toca ser feliz.
Por todos ellos, por ti.
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