lunes, 8 de junio de 2020

Cuento número 2000: El poder de las palabras

Es sorprendente el poder que poseen las palabras. Con sólo unas cuántas palabras tienes el poder de hacer de alguien la persona más desdichada o más feliz del mundo. Con sólo las palabras puedes hacer que tus derechos se oigan, puedes hacer justicia, o por el contrario puedes usarla para motivos egoístas.
Yo siempre he amado la literatura, siempre he considerado que no hay mayor poder que las palabras, y más si éstas van acompañadas de cultura y agudeza. Supongo que por éso he vuelto a escribir. Pero ya no sé si persigo una quimera, un sueño o simplemente una manera de desahogarme, de hacer terapia.
Supongo que un poco de todo. Hay que tener un don especial para ser escritor, y nadie me garantiza que yo lo tenga y pueda serlo.
Un escritor debe saber transmitir, y creo que recibo más de lo que trasmito. Sin embargo, no hay que tener un don para apreciar la magia de un texto bien escrito. La fluided, la identificación con la historia que cuenta, el sentimiento de confortabilidad al ser capaz de vivir lo que ponen unas letras.
Pues bien, no sé si escribo bien, ni si tengo esa capacidad de tranmisión. Sólo sé que fue mi sueño desde siempre, y que llevaba demasiado tiempo bloqueada, sin ser capaz de escribir una línea.
Pero hoy, por fin, gracias a la habilidad de unos guionistas de serie,al calor de mi familia, y sobre todo al tenerle a él a mi lado... he sido capaz de escribir más de un par de líneas. He vuelto a empezar una novela.
Y ésta vez, en parte a modo de autoterapia.
Pero lo veo como algo positivo, porque tiene un motivo,un mensaje que transmitir, una historia real que contar. Pero sobre todo tiene un objetivo, ser el camino hacia mi felicidad plena.

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