Caminamos, a veces sin rumbo. A veces, sin ganas. A veces, sin saber que estamos caminando.
Andamos, a veces acompañados. A veces, en solitario.
Pasos, que pasan desapercibidos sin a penas hacer ruido. Pasos, que a veces dejan huellas cómo sino.
Huellas que fueron pisadas que tocaron el alma. Huellas, que siguen a fuego marcadas.
Pisadas, simples de paso firme. Pisadas, acompañadas siempre de una larga carcajada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario