domingo, 2 de abril de 2023

Suspiros que ahogan

 ¿Sabes ésa sensación de no poder respirar? ¿De que sólo el hecho de pensarlo te ahogue?


Te sumes en un oscuro vacío.

Te duele la cabeza, pitan tus oídos, flaquean tus fuerzas.

Y, de repente, todo oscurece. Y caes. Sin fin. 

En una vorágine de miedos, inseguridades, complejos, ataques, dudas... En una batalla que libras contra ti mismo.

La peor de todas las batallas. Porque sabes que, pase lo que pase, saldrás perdiendo tú.


Intentas calmar el vértigo, mientras resuenan incontrolables los gritos de autocrítica en tu cabeza. Sin poderlos silenciar.


 Intentas frenar. Detener toda ésa espiral de dañina locura que tú mismo has creado.


Nada funciona.


Te ahogas.


Te tiemblan las piernas.


Tus manos ya no son nada salvo un reflejo de la vibración de tu teléfono móvil. Que suena. Pero sólo oyes ésos gritos en tu cabeza. 

Sudas. Pero tienes frío.


Y te pierdes.


Te dejas caer a ése vacío, tan lúgubre. Tan conocido.

Dejándote envolver en ése oscuro abrazo de tus miedos. De tus errores. De tus dudas.


Sabes que no puedes resistirlo. Sólo puedes gestionarlo.

Así que lo dejas salir. Porque ha venido para quedarse.


Ansiedad, ésa compañera que nunca va a marcharse.



No hay comentarios:

Publicar un comentario