Cuándo llegaste, trajiste una parte de mí que había perdido.
Que ayer, creí que perdía de nuevo.
Pero no. Tú estabas ahí, esperándome y moviendo la cola. Esperando a que corriese hacia ti para consolarme en tu abrazo.
Tú, que trajiste de nuevo a mi vida ésa luz que me faltaba.
Tú, que me aguantas incluso cuándo nadie me aguanta.
Tú, que cuándo caen mis lágrimas las secas de mi cara.
Y te las llevas todas poniéndome una sonrisa a lametadas.
Tú, que sin duda fuiste a mí para que yo fuera rescatada.
Tú, que viniste para convertirte en mi ángel de la guarda.
Tú, que cambiaste todos mis miedos por fuerza.
Tú, que cambiaste mis pesadillas por sueños.
Tú, que trajiste la alegría de vuelta.
Tú, que dicen que llegaste para que yo te salvara... Eres quién me salva cada día de mis demonios internos.
Tú, eres quién me ha salvado a mí.
Tú, me has devuelto las ganas de luchar por ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario