martes, 25 de febrero de 2020

Cuento número 00800: Tedioso...

Estoy tan cansada.
Tan harta.
Es tedioso, una repetición demasiado pesada.
Es agotador hasta decir basta.

Es veneno que quema por dentro
Y congela, por fuera es hielo.
Es rabia, son lágrimas de impotencia.
Son ganas de reventar cabezas.

Son ganas de cambiar la historia
De construir la que de verdad importa.
La verdad.
Quizás es hora de dejar de callar.

Quizás es hora de dejar las verdades sobre la mesa.
Las cartas boca arriba, que se vean.
Quizás es hora de dejar de ser la mala de la historia.
De contar que hay otra.

De contar sus mentiras, sus críticas y sus maldades.
De quitarte toda esa mierda que no te quitaste antes.
Quizá sea hora de enseñar las cosas.
Ver que la cerda es en realidad una víbora venenosa.

Quizá sea hora de matar la víbora de una vez por todas.
De despellejarla y hacerse con ella unas botas.
Porque ya cansan los insultos y las historias.
Ya cansan las versiones de mentira que se cuentan otras.

Ya cansa el silencio.
Sobre todo cuándo las pruebas están a un click de dedo.
Pero una vez más me callo.
Me despido.

Me agraden. Reacciono y luego me retiro.
Posiblemente no debería haber reaccionado.
Pero me han pegado
Se supone que me tengo que quedar cual perro atado?
Se supone que no puedo devolverle su guantazo?
Se supone que tengo que tragar más de lo que ya he tragado?

Pues parece que sí. Que aún queda.
Camino a casa vuelve a por más gresca.
Puta cerda.
Cómprate una vida, unas amigas y un novio que te quieran.
Deja de insultar a la gente y tratarla cómo mierda.
Deja de alabar a la cara para luego dar mierda por la espalda.
Deja de ser tan puta y tan falsa.
Porque yo estoy harta de quedarme quieta.
Estoy cansada de mantener mi lengua presa.
Estoy cansada de esconder pruebas.
Y luego que venga más gente a insultar y meter mierda.

Y con o sin alcohol, es la última vez que lloro por ésto.
Porque no me merezco que me traten cómo un trapo viejo.
No merezco ésto.
Y estoy cansada de ser siempre la mala del cuento.
Estoy cansada de no decir lo que siento.
Estoy cansada de callar por no meter más hierro.

Pero al final releo mis versos
Decido ponerme en los labios un dedo.
Una vez más los sello.
Pero sólo por respeto y cariño a los que están en medio.
Ellos no han hecho nada para merecer tal tormento.
No merecen elegir un lado del campo.
No merecen tener que aguantar todo este espanto.
Así que al final, una vez más lloro y me callo.
.
.

Cuento número 00800
.
.
.
#N.

No hay comentarios:

Publicar un comentario