A mí me enseñaron que las cosas son negras, blancas o grises. No hay tonos, no hay matices. Son así para todos.
A mí me enseñaron que si estás de mal humor estás de mal humor con todo el mundo, no sólo con algunos.
A mí me enseñaron que por muy mal humor que tengas hay que respetar a los demás.
Hay que saber pedir perdón cuándo la pifias, sin escusas. Perdón y ya está.
A mí me enseñaron que las cosas se solucionan hablando, que si las dejas pasar no se acaban arreglando.
Porque dejar pasar las cosas sólo implica acumular.
A mí me enseñaron que las mentiras no arreglan nada, y que la familia es aquélla que te apoya, pero que no la define el ADN.
A mí me enseñaron que la familia se elige, y es aquélla que te demuestra estar ahí.
A mí me enseñaron que lo importante no es ser el más listo,el más guapo o el mejor. Que lo importante es ser persona.
Lo importante es saber regalar una sonrisa y un buen día.
A mí me enseñaron a ser persona, a hablar las cosas y a respetar a los de alrededor.
Ojalá a todos nos enseñasen a ser personas. Sin más.
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Cuento número importante, respeto.
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N.
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