Duele ver, que una persona llegue a llamarte "hermana" y luego simplemente se olvide de ti.
Duele ver que has estado en malas, en peores, hasta cuándo te ha dejado sola.
Duele ver que has secado lágrimas, provocado sonrisas en días grises... Y que nada de éso ha tenido ningún tipo de valor.
No entiendo cómo, después de todo lo que tú pasaste; lo sola que te sentiste, lo abandonada que te sentías... Me lo hicieras tú a mí.
Yo me quedé para cuidarte, para hacerte ver que jamás ibas a quedarte sola mientras yo estuviera. Que podría ser tu hombro para llorar y la espalda contra la que partirte de risa.
Me quedé.
Me quedé pese a que, antes de que todos te dejasen sola, tú me hubieras abandonado a mí.
Me quedé, pese a que cuándo nadie te decía que te iban a hacer daño y yo sí, tú te enfadaste conmigo.
Me quedé pese a que me decías cosas que me hacían sentir mala por sólo poder sacar un día a la semana de tiempo.
Me quedé pese a que jamás curaste las heridas que hiciste.
Me quedé, incluso cuándo llevabas meses dónde ya me habías abandonado.
Incluso traté de recuperar lo que teníamos. Por aquello que tanto luché. Porque sabes qué? Yo sí te quería.
Te lo dije, llorando.
Te expliqué cómo me sentaba pasar de que me dijeras que te tenía abandonada cuándo mi trabajo y mi vida personal solo me dejaban dedicarte una tarde a la semana. Pero me esforzaba para poder darte ésa tarde. Y tú seguías diciéndome que te abandonaba.
Sin embargo... Tú si me dejaste en el abandono.
Tú te fuiste durante un año. Pese a que yo seguía esforzándome porque no te fueras del todo.
Encontraste pareja, sus amigos se hicieron los tuyos
Y ahí te diste cuenta que, de nuevo, ya no me necesitabas.
Y éso era genial. Me sentía feliz por ti
Hasta que vi que me abandonabas.
Sólo me quisiste mientras no tenías nada.
En cuánto tuviste otras personas... Yo fui olvidada.
Tus amigos te dejaron sola, yo te incluí en mis amistades.
Pero tú encontraste nuevos amigos, nueva pareja... Y decidiste que tú no ibas a incluirme, preferiste abandonarme.
No tuviste la decencia ni de darme explicaciones. Es más, me manipulaste para que yo fuera a hablar contigo antes de venir a hacerlo tú.
Metiste a los demás en la conversación.
Hiciste de todo por no reconocer el daño que habías provocado.
Preferiste huir que dar la cara.
Lo que fuimos... No vale para ti ni el mínimo respeto que yo pensaba.
Nunca te importó nada de lo que fuimos. Porque para ti, no fuimos nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario