lunes, 7 de agosto de 2023

Asfixia

 Me ahogo.

En la rutina, en la falta de tiempo, en los apuntes, en los clientes, en mis pensamientos...

Siento cómo algo grita dentro de mí que no puedo más.

Y lo callo.

Una y otra vez lo silencio. Haciendo más grande el nudo de mi garganta.

Una y otra vez, no dejo que salga. Y sigo, caminando en silencio y con más peso a las espaldas.

Las lágrimas se agolpan cuándo me quedo a solas y reconozco que no puedo más.

Pero no existen las pausas, ni los descansos.

Tengo que poder más.

La casa, los estudios, el trabajo, los peques... Todo se me hace tan grande que siento cómo me hundo bajo su peso.

Y no puedo más.

Y rompo a llorar.

Me concedo dos minutos para explotar.

Pero el nudo no se va.

Sigo oyendo ésos gritos en mi cabeza que dicen "para, no puedo más".

Pero los vuelvo a callar.

Tengo que poder.

No hay más opciones. No hay más camino.

Es poder o poder. No hay más elección.

Y aunque me ahogo, me asfixio... Intento no ceder al agobio.

Intento respirar.

Porque si yo no lo hago, nadie lo hará.

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