¿Cómo puede cambiar tanto en un instante?
¿Cómo podemos desconocer a alguien a quién creíamos conocer a la perfección?
¿Cómo podemos perder algo que nos costó tanto encontrar?
¿Cómo podemos cogerle manía a algo que llegamos a amar?
Por qué no podemos guardar amigos, momentos, recuerdos... ¿Cómo si fueran fotos? ¿Estables para toda la eternidad?
La respuesta es simple. Aunque puede que no te guste.
Pero siempre te quedará la posibilidad de cerrar los ojos y recordar. Volver atrás.
Volver a sentir ésa amistad que se esfumó sin más.
Ésa brisa de aire de verano tirada en un campo tras salir de darte un baño.
Ésos rayos de sol bronceando tu piel con la banda sonora de las risas.
Porque aunque las cosas cambien, y a veces la rutina ahogue... Siempre quedarán ésos instantes dónde fuiste libre, y cerrando los ojos... Todavía puedes oler ésa libertad
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