He estado pensando, y los años pasan. Y pasados los años es inevitable mirar atrás y recordar. Es imposible no recordar. Algunos recuerdos son tristes, otros alegres y otros, simplemente, son recuerdos. Sin más.
La verdad, es que el ritmo de vida actual hace que ya jóvenes dejemos atrás muchas experiencias, vivencias y personas; pero, sobre todo, hace que suframos muchos cambios por el camino.
Si miras atrás te das cuenta de que efectivamente todo ha cambiado. Las cosas ya no son cómo antes.
Exteriormente, no hay trabajo, nos roban, nos deniegan derechos con los que hemos nacido gracia a las luchas de nuestros padres y abuelos...
E interiormente, en casa ya no es lo mismo. El concepto de familia ya no es lo que era, tus amigos igual...
Quizás es que ahora soy capaz de ver más lejos que antes, o que ya no me rodeo de la misma gente o la típica frase de "te haces mayor ".
La verdad es que me da igual, las cosas cambian porque ha de ser así; pero ahora si no me gustan los cambios, me veo con la fuerza suficiente para volver a cambiarlo, mutatis mutandis que decían los latinos.
Y es que... Ahora la verdad siempre pienso '¿qué más da? '
Incluso con la gente que se ha ido, si han de volver lo harán; hasta es seguro que personas que no deberían de estar a tu lado ahora mismo dejen de estarlo.
Si pasa por algo será, y si no te gusta haz algo por cambiarlo.
Te queda mucha vida por delante para hacerlo, comprobarlo y sufrir cambios. Porque el tiempo nunca se detiene.
Ahora si miro atrás, ya no sólo me da igual, me doy cuenta de que en el fondo sigo siendo la misma.
Sigo siendo aquella que se despierta por la mañana con el pelo todo enrededado y estirándose con una mueca.
Sigo teniendo anhelos, supongo que cómo cualquiera. Sigo teniendo la misma forma de pensar, aunque orientada a diferentes pensamientos.
Sigo llorando emocionada por cualquier buena historia, ya sea de alegría o tristeza, de un director o un escritor.
Sigo siendo la que llora de la risa y grita por chorradas. Ésa cuyos enfados duran poco y que haría lo que fuera por aquellos que quiere.
Veo que sigo siendo la misma. Que sigo siendo yo.
¿Y al resto? Al resto le pueden dar morcillas. Me da igual que ya haya gente que ni esté, o que esté cómo si nada.
Me dan igual todos aquéllos que lo único que pretenden es acercarse para aprovecharse o para hacer daño.
Porque hagan lo que hagan, ya no pueden hacerme daño.
Hoy, puedo decir con firmeza que puedo con ello. Sea cuál sea el cambio, sea cuál sea el daño.
Hoy, lo único importante es seguir adelante. Luchar por mis sueños, ésos anhelos que son el puente de mi ayer a mi presente.
Hoy, puedo gritar con alegría que soy yo y que soy feliz.
Y el resto... El resto ni si quiera importa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario