lunes, 8 de diciembre de 2014

Cuento número 104: Pesadillas...

¿No os pasa que cuándo os duele la cabeza se intensifican las pesadillas?
Igual es sólo cosa mía, pero éstos días ... quizás por la influencia del martilleo en el cerebro, el cansancio, los capítulos de una vieja serie tratando un tema ante el que soy susceptible, quizás la fiebre, o simplemente el no haberlo superado....
¿Qué más dará? Siguen estando ahí al cerrar los ojos, al apagar la luz: sus manos tirando de mí, su boca describiendo ésa curvatura de sonrisa triunfal, y su falsedad.. fingiendo dormir cuando le pedí explicaciones, pero acercándose mientras dormía.
Nunca pensé que cupiese tanta maldad en un sólo cuerpo, incluyendo el día más feliz de mi vida... ¿en serio? Incluso ése día tienes que abrir la boca para decir aquella frase que me dijiste un día, para que fuera yo quien construyera ésas ruinas. No se me quedaría grabada como la de las cinco monedas, pero sabías que iba a recordarla cuándo la leyera. Odio que hagas ésas cosas, que no te importe hacerme daño y que tenga que ser yo la que se joda.
Puede que siga teniendo pesadillas, pero las echaré igual que te eché aquel día.
Por ahora puedes seguir haciéndome daño, pero ésto no durará y serás tú el que saldrá justamente mal parado.

Karma amigo, karma.

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