miércoles, 8 de mayo de 2024

Cuentos para no dormir: cuento número 805 - Heridas sin cerrar.

 Tengo la necesidad de soltar todo lo que llevo dentro, sin embargo... No tengo claro por dónde empezar. Tampoco quiero contárselo a nadie, pero al mismo tiempo... Quiero soltarlo a gritos.

Creo que estoy pidiendo auxilio en silencio, mientras me consumo con las palabras aferradas a mi garganta, sin poder salir.

Siento vacío, ganas de llorar, cansancio... Siento enfado, impotencia, rabia... Siento pequeños momentos de felicidad que no alcanzan a compensar todo lo que se ha quedado clavado en mi interior, haciendo yagas en las heridas.

Siento que la última conversación con mi madre necesitaba un abrazo. Que las visitas a mis abuelos son insuficientes. Pero a la vez, el tiempo se escapa sin darme lugar a más. Se escurre, veo cómo se esfuma... Y sólo puedo correr detrás.

Siento que nunca seré ésa persona de la que nadie se sienta orgullosa, ni ése tipo de persona que a nadie le gustaría perder. Pero a la vez... Intento ser mejor todos los días. Sólo que veo que jamás será suficiente.

Siento que he dado demasiado de mí por personas que sólo me han utilizado. Que he dañado a personas que realmente he llegado a querer sin igual. Siento que por mucho que me esfuerzo... Las amistades con las que siempre he soñado jamás serán tal.

Siento que todo el mundo se va. 

Y siento que es cosa mía. Pero tampoco sé qué debo mejorar. Qué debo cambiar.

Entiendo que todos tienen sus vidas, que a veces el tiempo nos aleja... Pero veo que la única que sigue pensando en los recuerdos que ha atesorado... He sido yo.

Es cómo si los demás hubieran olvidado los momentos, las risas, las lecciones. Me da la sensación de que retengo tantos detalles de antes, de ahora... Y los que vendrán. Que no soy capaz de eliminar el dolor de algunos recuerdos. Y sin embargo, veo que otras personas hasta son capaces de dejar de recordar los buenos momentos. Los aciertos, los abrazos, los besos... 

Siento que algo en mí simplemente está mal. Quizás los conceptos, las esperanzas, la moralidad. Quizás me he dejado llevar demasiado por la literatura y los sueños que me hicieron tener. Y me he perdido la vida por el camino.

Quizás he querido amar con tal intensidad, que nunca he aprendido a hacerlo.

Quizás buscaba tanto una conexión que jamás pude conectar.

Sólo sé que siento que nadie pueda estar orgulloso de tenerme. Que nadie, en toda mi vida, me haya querido conservar para siempre.

Siento que la soledad me ahoga por dentro. Incluso en los pequeños momentos de felicidad.

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